La semana pasada estaba viajando en primera clase, a unos 35,000 pies de altura (10,000 metros), hacia Madrid. A mi disposición, tenía más de veinte películas con auriculares Bose para capturar cada detalle. Almohadas grandes, frazadas y un asiento que ser reclina el 90%. El estuche que recibí incluía pequeños detalles que todos necesitan: Medias para el viaje, máscara para dormir, humectante labial, paquete dental, lapicera y otras varias cositas que nunca usaré.
“Sr. Downs, para su cena esta noche, ¿prefiere el filete, langostinos, o preferiría…?”
La escuché, pero no quería levantar mi vista, no todavía.
“Sr. Downs.” Me tocó el hombro. “¿Sr. Downs?”
Rápidamente me sequé los ojos y levanté mi vista del libro que estaba leyendo. “Tendré el filete, gracias”. Mi mirada le suplicó que no me hiciera más preguntas, no por ahora, y ella accedió.
Rápidamente continué con mi libro… y leí las páginas nuevamente.
- Hoy, más de 26,500 niños morirán de causas prevenibles relacionadas a su pobreza. Y esto se repetirá mañana, y pasado mañana, y el día luego de este también.
- Unos 400 millones de niños se irán a la cama con hambre esta noche.
- Unos 850 millones no tienen alimento suficiente para sustentarse hoy.
- 25,000 personas hoy morirán de hambre o de enfermedades relacionadas con el hambre.
- En África, 1 de cada 6 niños morirá antes de celebrar su quinto cumpleaño.
Estos son pensamientos y datos señalados en un libro que yo me negué a publicar. Me había vuelto insensible al mensaje. Esos eran problemas de otra gente, de los niños de otra gente.
Este es también el único libro por lo que recientemente le pedí perdón al autor por mi actitud hacia este mensaje y le dije cuán orgulloso estoy de que lo publicaremos en español el mes entrante. El vacío en nuestro evangelio por el doctor Richard Stearns, presidente de Visión Mundial EUA, es un llamado incomparable y poderoso a la responsabilidad a la acción social de la iglesia que jamás haya leído.
Allí estaba yo, en primera clase, con todas las amenidades de los privilegiados desvaneciéndose rápidamente, mientras más de 10,000 niños murieron durante el curso de las 10 horas de mi vuelo.
Los números son espantosos, ¿hay algo que podamos hacer? ¿O nos hemos ensordecido al clamor del hambriento?
Gracias por compartir. El Espiritu de Dios se complace cuando nos disponemos a ser sensibles y nos quedamos suficiente tiempo como para percibir su mensaje
Publicado por: Rebeca Knowles | 25/04/2011 en 06:19 p.m.
Gracias por compartir. El Espiritu de Dios se complace cuando nos disponemos a ser sensibles y nos quedamos suficiente tiempo como para percibir su mensaje
Publicado por: Rebeca Knowles | 25/04/2011 en 06:19 p.m.
Excelente nota, Gracias x compartirla! + y + acción social para combatir esta cruel realidad.
Publicado por: Pixeliumart | 04/05/2011 en 03:39 p.m.
Ojala pudiesemos hacer algo, pero por desgracia en este mundo hay muchos intereses y muchos filtros donde se queda nuestro dinero, por ello los gobiernos y la gente poderosa deberia de hacer algo y ayudar
Publicado por: Hoteles Cuenca | 08/05/2011 en 06:19 a.m.
Que bonito articulo el que publicas, gracias por compartirlo, gracias por demostrarnos lo que se logra con un buen espíritu.
Publicado por: Hoteles Santa Marta | 03/08/2011 en 05:10 p.m.
Estimado Larry:
Sin DUDA es de esas lecciones que como yo llamo; Nos parten el corazón.
Gracias por compartir esta dura y tan profunda experiencia....
Publicado por: Iván Ruiz | 20/12/2011 en 12:40 p.m.