Esta Navidad elegí hacer algo distinto con mis familiares. Y digo que elegí porque, en realidad, solo fue eso: una elección. Varios años he estado diciéndoles a ellos que deberíamos hacer algo diferente en Navidad. Pero las Navidades llegaron y pasaron, y seguimos regalándonos los mismos suéteres entre nosotros, hasta este febrero pasado cuando mi hija me miró y me dijo:
«Nunca haremos nada hasta que dejemos de hablar del asunto, lo anotemos en nuestro calendario y empecemos a hacerlo».
Ella tenía toda la razón. Demasiadas veces hablamos mucho y nunca decidimos hacer algo de eso que queremos. Cuántos sueños se olvidan y se quedan en el camino. ¡Cuántas ideas nunca se concretan puesto que solo se quedan en palabras!
Esta semana, formúlese esta pregunta con su familia o su equipo: «¿En cuanto a qué hemos estado hablando que deberíamos anotar en nuestra agenda y empezar a hacerlo?»
Comentarios