La semana pasada estuve en uno de los más grandes eventos de libros cristianos en español donde pude reunirme con varios distribuidores nuevos. Les oí decir algo que también veía en sus ojos. Era el deseo de crecer, de mejorarse a sí mismos, para distinguirse en su comunidad.
Sin embargo, también escuché a algunos distribuidores tradicionales. Me hablaban en voz baja acerca de esos autodenominados nuevos distribuidores, acerca de las dudas en cuanto a la procedencia de su dinero, de su confiabilidad, etc. Pero ni una sola vez mencionaron nombres. Todos sabemos que lo que no quieren es que la nueva competencia tiene voz.
Lo interesante es que eso solo ocurre en el mercado cristiano. No lo veo entre los demás publicadores, ni en el mercado general y muy poco entre los libreros cristianos. Donde más lo he visto es entre los distribuidores cristianos.
¿Por qué nos sentimos amenazados por la competencia?
- ¿Es acaso por la cuota de mercado?
- ¿Se trata de la posición en el mercado?
- ¿Será que tendremos que cambiar la manera de hacer negocios?
- ¿Acaso tememos que la competencia puedan crecer y ser más grandes que nosotros?
- ¿O se trata de control de un mercado?
Tengo un consejo para esos nuevos distribuidores y los que vienen después: Perseveren, no se rindan, mantengan el rumbo. Sé que están resistiendo las flechas verbales que les disparan a sus espaldas, pero: mantengan el rumbo.
La industria del libro cristiano necesita nuevos inversores a nivel nacional en cada país en América Latina.
Entonces, ¿por qué atacamos al crecimiento?
¡Seamos lideres verdaderos amigos!
Últimos comentarios